Ataques a iglesias y oficinas de gobierno, la respuesta de islamitas en Egipto

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Ministerio de Salud habla de 638 muertos; según la Hermandad Musulmana son más de 2 mil. “Volveremos por el bien de nuestros mártires”, el grito en Alejandría. Convocan a “viernes de ira”.

Periódico La Jornada

Indignados partidarios del derrocado presidente Mohamed Mursi atacaron hoy un edificio gubernamental en Giza, estaciones de policía e iglesias coptas en esta capital y localidades del interior de Egipto, en respuesta a la matanza perpetrada el miércoles contra simpatizantes de la Hermandad Musulmana, el peor acto de represión en la historia reciente de Egipto.

La cifra de muertos es todavía incierta, un día después de que la fuerza pública irrumpió en dos plazas que estaban ocupadas por simpatizantes de Mursi desde el golpe de Estado del 3 de julio. El Ministerio de Salud reportó al final de la jornada la muerte de 638 personas –incluidos 43 policías, pero un portavoz de la Hermandad Musulmana –descabezada y desmembrada– afirmó que por lo menos dos mil 200 miembros de la organización fueron abatidos.

El Ministerio del Interior dio a conocer que tan sólo en las plazas Rabaa Adawiya y Al Nabda, donde los militantes musulmanes establecieron sus campamentos de resistencia, fueron hallados 137 y 57 cadáveres, respectivamente.

Los heridos se cuentan por miles. Según el gobierno suman cuatro mil 201, pero de acuerdo con la Hermandad Musulmana son al menos 10 mil.

ALLANAN MEZQUITA

El Cairo amaneció con columnas de humo en el cielo. Algunas correspondían a inmuebles, barricadas y vehículos que aún ardían al amanecer del jueves, pero parte del hollín provino también de gente incinerada al aire libre.

Además de la morgue municipal, copada hoy por gente en busca de familiares, la mezquita Al Iman es una muestra de la magnitud de la matanza del miércoles. Cuerpos carbonizados y mutilados de unos 220 individuos fueron llevados al templo, sin que hayan sido incluidos en el conteo oficial del Ministerio de Salud, según los responsables del recinto religioso.

Por la noche, la mezquita ubicada en la zona conocida como Ciudad Nasr fue ocupada por policías que lanzaron gas lacrimógeno y los cadáveres fueron trasladados en ambulancias a edificios municipales, cuando ya regía el toque de queda de las siete de la noche a las seis de la mañana, en 14 de las 27 provincias.

Al mediodía de este jueves cientos de personas salieron a las calles de Alejandría a protestar por la matanza. “¡Volveremos por el bien de nuestros mártires!”, coreaban los manifestantes.

En Giza, dentro de la provincia de El Cairo, las instalaciones de la administración municipal fueron atacadas en incendiadas por gente que reclamó el restablecimiento del islamita Mursi en el poder. Según la policía, 26 iglesias cristianas coptas fueron devastadas en diversos puntos del país, al igual que seis escuelas y cuatro centros comunitarios cristianos, varios de ellos en pueblos situados a lo largo del río Nilo.

El Cairo estuvo hoy libre de manifestaciones, pero una organización denominada Yihad Egipcia convocó a un nuevo “viernes de ira” y llamó a los simpatizantes de Mursi a participar en esta movilización por la restitución del mandatario, encarcelado desde el día del golpe hace 45 días en un lugar no revelado, a la espera de un juicio penal.

Entre los egipcios existe el temor de que nuevas manifestaciones lleven a más violencia. Gehad Haddad, portavoz de la Hermandad Musulmana, dijo hoy “después de los golpes, arrestos y matanzas –tres en mes y medio– que estamos enfrentando, las emociones están demasiado elevadas como para ser guiadas por alguien”.

Las declaraciones de Haddad no son las únicas que revelan la fractura política de la sociedad egipcia. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa organizaciones laicas que respaldaron el golpe militar, publicó un comunicado en el que apoyó la represión.

“Hoy Egipto ha levantado con orgullo la cabeza no sólo para mostrar al mundo entero su victoria sobre las fuerzas políticas que sirven a la religión en Egipto y en la región. Más bien se trata de una victoria sobre la conspiración de algunos estados que han intentado apoyar el dominio de la cúpula de la Hermandad Musulmana”, señaló la agrupación laica.

El comunicado no mencionó ningún país en particular, pero en el ambiente local se habla de Turquía. El movimiento Tamarrud (Rebelión), que alentó las protestas contra Mursi hasta propiciar su defenestración, ha solicitado incluso la expulsión del embajador turco.

También el gobierno interino impuesto por los militares dejó entrever en una declaración oficial su alejamiento de un plan de reconciliación. El primer ministro interino, Hazem Beblawi, lamentó el derramamiento de sangre, pero no se disculpó por la brutal represión y reiteró que antes del desalojo hubo varias advertencias y esfuerzos de intermediación extranjera, la semana pasada, de parte de la Unión Europea.

En una reafirmación del tono represivo, el Ministerio del Interior anunció hoy que volverá a usar “municiones reales” para responder cualquier ataque a uniformados y edificios del gobierno.

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