Argentina: Las importaciones de gas tocan un nuevo récord

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Los datos de este reportaje nos muestran que el gobierno argentino compra gas natural licuado (GNL) a 17 dólares el millón de BTU en cambio a nosotros nos paga un precio de sólo 10 dólares con el agregado de que recibe gas rico sin pagarnos un centavo. Debemos tomar este tema porque es otro argumento para poder evitar que el Brasil quiera renegociar precios bajos en la continuidad de la compra de gas. El país amigo también compra GNL a precios caros y a nosotros tampoco nos paga un solo centavo por el gas rico. No debemos olvidar que las petroleras hacen el negocio y nosotros sólo miramos de palco.

Se complica el escenario para el gobierno. El titular de YPF, presionado a presentar resultados a casi dos años de la estatización de la empresa. Para este año no se esperan grandes cambios. Una nota de rionegro.com.ar.

Javier Lojo

Las importaciones de gas por parte de la Argentina crecieron el año pasado otros 1.100 millones de dólares alcanzando, según las estadísticas difundidas por la Secretaría de Energía de la Nación, los 5.460 millones de dólares.

La variación interanual muestra un incremento del 25%.

La cifra corresponde a los once primeros meses del 2013 y no están disponibles los datos de diciembre. Sin embargo, consultoras privadas aseguran que no se observan importantes cambios en el último mes del año que puedan modificar la cifra bajo análisis.

Los números oficiales muestran que las compras totales de hidrocarburos totalizaron los 8.092 millones de dólares, cifra que en valores relativos refleja un creci- miento interanual del orden del 36% mientras que en valores absolutos representa algo más de 2.100 millones de dólares adicionales respecto del 2012.

En tanto, las importaciones energéticas globales (se incluye electricidad) crecieron 24,8%, al pasar de 8.703 millones a 10.863 millones entre los primeros once meses del 2012 y 2013 y, como consecuencia, el saldo comercial de energía fue negativo por 6.045 millones.

Toda esta masa de dólares que parte hacia el exterior sale de las reservas del Banco Central, generando fuertes desequilibrios en la entidad manejada hoy por Juan Carlos Fábrega.

Tras la nacionalización de YPF, en mayo del 2012, las expectativas del gobierno estaban puestas en revertir las crecientes importaciones de energía que realizaba el país a través de una mayor producción local, liberando así al Banco Central de este continuo drenaje de divisas. Pero la realidad golpeó de lleno sobre el relato. Finalizado el 2013 las tendencias no cambian y todo indica que recién a partir del 2015 y con una modificación del rumbo de la economía los números finales de la balanza energética podrán ser alterados.

Más volumen y valor

La estadística que muestra la Secretaría de Energía de la Nación da cuenta que el año pasado se importaron cerca de 30 millones de metros cúbicos diarios de gas, unos tres millones más respecto del consolidado del 2012.

Si bien el aumento interanual de las importaciones en volumen del fluido durante 2013 se ubicó en torno del 11%, los dólares que salieron el año pasado para cancelar las compras de gas crecieron 25%. Esto quiere decir que el gobierno nacional terminó pagando más caro el fluido que importó el año pasado. Esto se debe fundamentalmente a dos causas:

• La primera de ellas se da por el aumento en la participación del Gas Natural Licuado (GNL) sobre las compras externas totales de este fluido. Los valores del GNL se encuentran hoy en el mercado internacional con una cotización 60% superior al valor del Gas Natural (GN) que la Argentina importa desde Bolivia.

Hace ya unos años, la Argentina se ha convertido en el mayor importador de GNL de todo el continente. Las compras que nacieron en el 2008 como una “medida transitoria” para paliar los desequilibrios energéticos, terminaron trepando el año pasado a unos 3.500 millones de dólares. Representan hoy el 52% de las importaciones de gas que realiza el país, con un valor de compra promedio de 17,4 dólares por millón de BTU.

Pero esto no termina aquí. Según los cálculos que manejan en el Ministerio de Planificación y en la energética estatal Enarsa, el país se encamina a un nuevo récord de importaciones de GNL en 2014, con un salto interanual del 20% en la cantidad de buques metaneros que arribarán a los puertos de Bahía Blanca y Escobar. Es decir que para este año hay que esperar que las compras por esta vía superen los 4.000 millones de dólares.

• La segunda de las causas en la suba del valor de las importaciones es el aumento promedio que registró el gas importado. Durante el 2012 el país terminó pagando por el millón de BTU adquirido en el exterior un valor promedio de 12,7 dólares. El año pasado esa cifra saltó 12% para ubicarse, en promedio, en los 14,3 dólares.

Desde que se inició el proceso de importación de gas por parte de la Argentina, las cotizaciones del fluido no pararon de subir. En estos últimos cuatro años la administración Kirchner pasó de pagar el GN de 6,9 dólares en el 2010 a 10,9 dólares por millón de BTU el año pasado. Esta misma tendencia se observa sobre el GNL que saltó de un promedio de 7,8 dólares a 17,4 dólares el millón de BTU entre el 2010 y 2013 respectivamente.

Futuro incierto

El incremento en las importaciones de GNL también pone de relieve aspectos clave que el “relato” oficial ya no puede ocultar.

Lejos de revertirse, la pérdida del autoabastecimiento energético que provocó la política oficial continuará agravándose. Los mayores suministros de GNL equivalen a una confesión anticipada de que la producción interna de gas se mantendrá en baja y que, como viene sucediendo desde mediados de la década pasada, no acompañará el crecimiento económico que espera el gobierno.

La nueva versión del programa “Gas Plus” que implementó la “comisión de planificación energética” comandada por el actual ministro de Economía Axel Kicillof determinaba que las petroleras iban a cobrar un precio de 7,50 dólares por millón de BTU por la producción de gas adicional que supere la extracción del 2012. Si bien ese valor representa entre 3 y 5 dólares más de lo que venían recibiendo en el mercado interno, la medida no tuvo grandes efectos.

Para hacer más atractivo el programa, a mediados del año pasado el gobierno decidió que las petroleras cobren por anticipado el 75% del subsidio previsto a cada empresa para llegar al precio final de 7,50 dólares. Sin embargo, hasta ahora los datos de la producción gasífera continúan teñidos de rojo: en el 2013 acumuló otra caída interanual del 6%, mostrando así que los incentivos prometidos a la industria no han tenido los efectos deseados.

El otro punto a considerar es la oferta de gas que pueda entregar al sistema el subsuelo de Vaca Muerta en la provincia del Neuquén. El presidente de YPF, Miguel Galuccio, intenta acelerar la operatoria para poner en marcha la exploración y explotación del yacimiento, pero los tiempos políticos se encuentran descalzados con los de las empresas que allí pretenden invertir, las que continúan con sus experiencias piloto a la espera de nuevas señales políticas.

En la reunión que mantuvieron la semana pasada la presidenta con Miguel Galuccio se habló de la necesidad de adelantar los tiempos que maneja YPF para poder mostrar datos positivos sobre Vaca Muerta. Se van a cumplir casi dos años de la estatización de la empresa y los resultados no aparecen.

La administración Kirchner necesita presentar, para antes del fin de su mandato, algunos logros de la estatizada YPF. No dejará que los anuncios queden para la próxima gestión.

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