Ciencia y tecnología en el desarrollo chino

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Según Luis Pozzo, Den Xiaoping sintetizó el socialismo como el desarrollo de la ciencia. Un artículo para el debate.

Luis Pozzo

Desde 1978, cuando Deng Xiaoping, por tercera vez, retoma sus funciones de dirigente del partido comunista, la República Popular de China, ingresa en una etapa de reformas y apertura al mundo, en busca de acelerar la modernización, con las siguientes características: Ideológicamente, Deng Xiaoping relieva que, lo que mayor importancia atribuye el marxismo es el desarrollo de las fuerzas productivas, por tanto, la tarea fundamental para la etapa del socialismo consiste en desarrollar las fuerzas productivas.

Recordando además que el socialismo es la etapa primaria del comunismo; al llegar al comunismo en su etapa superior, el principio vigente será “de cada uno según sus capacidades a cada uno según sus necesidades”.

En lo económico enfatiza, que esto presupone un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad y una gran abundancia en bienes materiales. La superioridad del socialismo ha de manifestarse, al fin y al cabo, en un mayor y más rápido desarrollo de las fuerzas productivas, y en el mejoramiento incesante, sobre la base del desarrollo de las fuerzas productivas, de las condiciones de vida cultural y material del pueblo. La pobreza no es socialista y menos aún comunista.

En consecuencia explica que las cuatro modernizaciones tienen como meta mínima alcanzar hacia fines del siglo un nivel de vida modestamente acomodado. Se entiende que el PIB/PC ascienda a la suma de 800 dólares.
Con ese objetivo explica que en las ciudades la reforma no solo abarcará la industria y el comercio, sino también la ciencia, la tecnología y la educación, según Den. Por lo que necesitamos “abrirnos al exterior, captar fondos y tecnología extranjeras como ayuda para nuestro desarrollo”. La ayuda como la contribución son recíprocas.

En ese contexto, precisa aún más sobre el rol de las ciencias en el desarrollo de la tecnología al señalar que la ciencia y ésta son la primera de las fuerzas productivas.

Al afirmar que Marx tuvo plena razón al señalar que la ciencia y la tecnología constituyen una fuerza productiva, enfatiza que a su juicio, lo que dijo puede ser insuficiente, pues quizás haya que decir que son la primera de las fuerzas productivas.
Den al señalar que la solución futura de la agricultura se encontrará, en definitiva, en la biotecnología, es decir, en una tecnología de punta, está hablando de la revolución científica post tradicional o sea de la ciencia mecánica newtoniana, de la ciencia microelectrónica y de la ciencia de la física y mecánica cuánticas. Por ese motivo las políticas chinas prestan atención a las inversiones en ciencia, tecnología y agricultura y la educación.

En síntesis plantea que el núcleo de estas tres tareas es la construcción económica, que constituye la base para resolver los problemas que afrontamos en el ámbito nacional e internacional, en base al desarrollo de la ciencia y la tecnología, y explica que debemos realizar esfuerzos conjuntos en el mundo: sin ciencia es imposible hacer realidad las esperanzas de la humanidad, librar al Tercer Mundo de la pobreza y salvaguardar la Paz mundial.

En el campo socialista, el debate sobre las innovaciones tecno científicas que pusieron en crisis al capitalismo fordista y que lo están transformando de manera trágica hasta la fecha dirigidos por los organismos multilaterales con una ideología neoliberal, se iniciaron en Checoslovaquia, a fines de los sesenta, cuando las tendencias reformistas plantearon que la ciencia ha penetrado con profundidad en las bases de la vida social actual, en la dinámica del desarrollo histórico, hasta tal punto que todo el conjunto de las transformaciones actuales aparece como una “revolución de la investigación” y la época futura como “civilización científica”. Este es el núcleo real de la actual transformación de las bases materiales de la civilización, que constituye la nueva posición de la ciencia.

La esfera de la actividad humana que en los anteriores procesos desempeñó ante todo el papel de conciencia social, aparece ahora en toda su extensión y en una forma directamente aprehensible como fuerza productiva. La ciencia se convierte, en determinado sentido, en una forma de actividad humana cada vez más importante, en la forma específica de la existencia del hombre contemporáneo y ensancha al máximo la espiral del desarrollo de la civilización y la cultura.

Generalmente se suele resaltar el dinamismo, el vigor extraordinario de los descubrimientos científicos actuales. Con gran rapidez se suceden descubrimientos científicos que transforman las concepciones básicas de esferas completas del conocimiento; cada vez son más frecuentes los saltos provocados por modificaciones en la fundamentación teórica más elemental de la ciencia, que afectan con sus consecuencias a la ciencia en conjunto; el movimiento se refiere a todas las disciplinas, desde las más antiguas hasta las más modernas; surge una cadena universal de transformaciones científicas. Las especialidades intermedias, las superficies comunes, las esferas de investigación interdisciplinarias, se convierten en centro de los nuevos descubrimientos.

La burocracia soviética no comprendió esta nueva interpretación de los cambios, que en base al desarrollo de las ciencias, se avecinaban e intervinieron militarmente la República Popular de Checoslovaquia, impidiendo las reformas que tenían mucha similitud con las implementadas por la República Popular China bajo la dirección del PCCH en la actualidad.

Posteriormente, la academia de ciencias de la URSS en 1979 definió las características de las ciencias naturales de fines de siglo en su relación con los procesos productivos a la que denominan tecnociencia de la siguiente manera: “El contenido de la revolución científico-técnica podría definirse, en términos generales del siguiente modo: Cambio radical del significado de la ciencia en la economía, su transformación en fuerza productiva directa; Cambios importantes de la técnica de la producción, fuentes de energía y materias primas nuevas por principio, automatización, que modifica el carácter del trabajo y el lugar del hombre en el proceso de producción; Desarrollo de la cibernética, que eleva la productividad del trabajo intelectual y crea la base material y técnica para la organización científica de la dirección de los procesos sociales; Grandes cambios del papel de la ciencia y la técnica en todos los dominios de la actividad humana.

Los acontecimientos sucedidos en la ex Unión Soviética en los años noventa demuestran que la dirigencia del socialismo real no comprendió los cambios socioeconómicos que se avecinaban lo que los llevó a su desaparición.
Como podemos observar por los antecedentes señalados, las políticas que vienen transformando positivamente la República Popular

China, tienen antecedentes teóricos que provienen de un análisis teórico reprimido en el campo socialista en el siglo XX y que sirven en la actualidad para construir el socialismo de la armonía del siglo XXI en la China.

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