Entrevista a Emiliano Terán Mantovani: El crecimiento chino no es infinito

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El sociólogo venezolano visitó recientemente Bolivia, en ocasión de la realización de la X Cátedra Marcelo Quiroga Santa Cruz. En una entrevista exclusiva con HORA 25 afirma que si bien los indicadores positivos de las economías de América Latina han dependido del auge de las materias primas impulsado por China, una desaceleración del gigante asiático podría afectar a las economías de la región. Asimismo, el proceso de urbanización e industrialización chino, el más intenso en la historia de la humanidad, ha provocado que las economías latinoamericanas, en los últimos 10 años, profundicen su carácter extractivista y desindustrializador, asegura el investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG.

Hora 25 (H25): ¿Cómo se está produciendo el desarrollo industrial de la China? ¿Cuáles son sus características en términos de empleo de mano de obra y consumo de commodities?

Emiliano Terán Mantovani (ETM): En realidad este proceso increíble de crecimiento que se ha desarrollado en China viene desde los años 80, y de manera más consistente desde la década de los 90, con un crecimiento promedio de 10% anual. Se trata de un amplio proceso de acumulación originaria que se ha dado a lo interno de este país, a partir de la apertura de Den Xiao Ping a fines de los 70, que ha supuesto que se replique una especie de Revolución Industrial en el gigante asiático, lo cual ha tenido enormes repercusiones en las estructuras sociales de ese país, en las distribuciones territoriales y en su metabolismo propio. De ahí que en un informe de CEPAL se haya afirmado que este proceso de urbanización e industrialización chino ha sido el más intenso en la historia de la humanidad.
Este proceso se ha dado sobre la base de la profundización de las desigualdades en ese país, un enorme daño ambiental (basta ver la situación de una ciudad como Pekín en la actualidad) y la sobreexplotación del trabajo, a través de salarios muy bajos, aunque esa situación parece estar modificándose en la actualidad.
A estas alturas tenemos el desarrollo de una potencia capitalista que se posiciona como el primer productor industrial y agrícola del mundo, que va progresivamente disputándole territorios al bloque hegemónico de los EEUU, que amplía su capacidad y gestiones de créditos globales. Se está posicionando de manera importante en prácticamente todas las regiones del mundo, incluyendo las periferias europeas, y su relación comercial con un país por ejemplo como Alemania.
Ahora bien, un dato importante: este proceso de desarrollo capitalista en China lo ha llevado a que sea uno de los principales consumidores de recursos naturales del mundo, lo que hace que busque asegurarse con urgencia el suministro de recursos estratégicos como petróleo, cobre, etc. China es un adicto a los recursos y depende cada vez más de estos suministros, lo que nos puede dar una idea de la relevancia de esto, a la luz de una guerra mundial por los recursos en pleno desarrollo.

H25: Se ha hablado mucho de la influencia mundial de China. En tu exposición en la X Cátedra Marcelo Quiroga Santa Cruz mostraste un cuadro con múltiples vinculaciones de China con el mundo. ¿Nos explicas?

ETM: Piénsese que se trata de la fábrica del mundo, lo que implica que no sólo tiene el poder para posicionarse comercialmente por todo el planeta (en diversos grados por supuesto), sino que es conveniente para numerosas economías aliarse a China para mejorar sus ventas y activar su comercio, en plena crisis global. Tómese por esto en cuenta, el aumento de la influencia mundial de China desde 2008, cuando se desata la crisis global. Entonces China aparece como el gran prestamista, el gran inversor, el más sólido y productivo, y gana espacios ante la debilidad de las economías del OCDE.
Entonces ya se ha hegemonizado en el este y el sureste de Asia; como te comenté penetra el mercado europeo a través de sus periferias (los llamados PIGS por ejemplo); es ya muy conocida su penetración en África, donde resalta su participación en los procesos de acaparamiento de tierras en ese continente; y en nuestro continente es el principal acreedor de bonos de la deuda de los EEUU, sumado a su creciente influencia en América Latina, sobre todo en países como Brasil, Venezuela, Ecuador, entre otros.

H25: Cómo se están dando las relaciones entre China y América Latina. ¿Estas relaciones están profundizando el extractivismo y los procesos de des-industrialización en nuestra región?

ETM: En América Latina en los últimos 10 años se han “reprimarizado” las economías y se ha profundizado el carácter extractivista de las mismas, y esto, definitivamente tiene, en muy buena medida, la marca de China.
Resalta el hecho que el gigante asiático ha generado una presión a este proceso desindustrializador debido a que dirige sus inversiones en muy buena medida hacia la extracción de materias primas, orienta sus préstamos a figuras que generan nexos con la extracción de naturaleza y con la compra de mercancías chinas. Por la vía financiera logra posicionarse en nuestros mercados, presiona para el avance de las fronteras extractivas, al mismo tiempo que va tomando cada vez más influencia en los procesos de decisión soberana que toman nuestros países. Por eso es conveniente comprender el carácter inherentemente imperialista del gran capital financiero.
Por supuesto que la relación con China no es comparable con el carácter depredador de los relacionamientos geopolíticos con los EEUU, pero hay que atender a las formas mutantes del neoliberalismo, a cómo procesos de acumulación por despojo, se realizan también en articulación y con la participación estatal. Esto nos invita a ampliar los análisis de cómo opera el neoliberalismo post-consenso de Washington. El problema no es sólo con quiénes nos aliamos geopolíticamente, sino tal vez en primera instancia qué tipo de alianzas y bajo qué modelos las hacemos. Hay un grupo de teóricos que quieren presentar una visión romantizada de nuestra relación con China. Eso, en la medida en la que la crisis global se recrudezca y presione a que los procesos de acumulación se hagan cada vez más por la vía de despojos masivos, hará que esta visión se haga cada vez más difícil de sostener.

H25: ¿Los préstamos chinos en América Latina hacia dónde y qué sectores se dirigen?

ETM: Principalmente a: primero Venezuela, segundo Brasil, tercero Argentina, cuarto Ecuador. Cómo les planteaba, China capta a los países que tienen mayores dificultades para acceder a los créditos internacionales de capital. Estos préstamos en su mayoría se orientan al desarrollo de proyectos de extracción y producción, en forma de infraestructuras (puertos, etc.) o inversiones directas en materias primas. Resaltan los llamados “préstamos por petróleo”, que son pagaderos con crudo, aunque no se dirijan en especial al desarrollo del sector energético. Ahí Venezuela ha tomado más de 40.000 millones de US$ en préstamos. Esta modalidad representa más de dos tercios de los compromisos de la región con China para el período 2008-2012, lo que totaliza unos 59 mil millones US$.

H25: ¿Cuáles son los efectos de esta expansión China en el continente?

ETM: Los problemas derivados son la profundización de la dependencia. Los grandes debates en la región después de la Segunda Guerra Mundial han girado por un lado en torno al mito de que nos tenemos que desarrollar, y el otro, uno muy importante, es cómo salir de la dependencia. El momento más crudo en el que sentimos esta dependencia fue en la crisis de la Deuda externa y en el posterior impulso de programas neoliberales a lo largo y ancho de nuestra región. Cuando hablamos de dependencia nos referimos a hacernos más dependientes a la extracción de materia prima para el mercado mundial, a la forma en la que importamos en términos relativos cada vez más productos, somos cada vez menos capaces de cubrir nuestras necesidades por la vía de nuestras propias producciones, necesidades que van creciendo de la mano de los nuevos procesos de modernización capitalista en la región. La que más preocupa: la dependencia alimentaria. Pero no sólo hablamos de un problema económico, sino también de crecientes impactos ambientales y territoriales, de la expansión de la cultura del consumo, y del hecho de que esta expansión supone mayores niveles de inversión y financiamiento externo, y por ende mayores formas de penetración del gran capital internacional. Al final se sirve la mesa para vulnerar al Estado periférico latinoamericano, y a afectar cualquier forma de bienestar social.
En este sentido, lo que se ha llamado el “efecto China” ha profundizado los males endémicos latinoamericanos, y esto puede tener consecuencias incluso en el corto plazo. El hecho de huirle al imperialismo norteamericano ha hecho emerger algunas corrientes acríticas respecto a nuestra relación con China. Por otro lado, el período de auge de los commodities que genera principalmente China, pero que parece ser un período que está finalizando, ha provocado una gran cantidad de rentas para los estados extractivistas, que ha permitido generar consenso social en torno a la distribución y el consumo. Pero lamentablemente esto es un espejismo, que ya vivimos con el boom de mediados de los 70 y la consecuente Crisis de la Deuda en los 80.

H25: El caso venezolano es emblemático de la profundización del capitalismo rentístico petrolero. Cómo se explica y se da este proceso en el marco del socialismo del siglo XXI.

ETM: Es emblemático porque hablamos de una de las economías más vulnerables y dependientes respecto a la exportación de sus materias primas (petróleo básicamente).
El efecto China tuvo mayor impacto, sin contar por supuesto que China apuntó sus intereses hacia este país. La dinámica conflictiva a lo interno de Venezuela además se ha desarrollado también en el campo económico, por lo que ha prevalecido es el cortoplacismo en las medidas de este tipo. Adicionalmente la Revolución Bolivariana y el llamado Socialismo del Siglo XXI han transcurrido en el devenir del capitalismo rentístico, y todos sus males. Lo que tenemos en la actualidad es un proceso en el cual pasamos de importar un 76% del total de las exportaciones provenientes de la extracción petrolera, a un 96% en la actualidad. A tener unas cuotas de importación de alimentos respecto al total del consumo nacional que podría rondar entre 60 y 80% (digo podría por la dificultad para contar con datos oficiales al respecto).
Un ordenamiento territorial que tiene a casi 90% de la población del país viviendo en ciudades, y unas cuotas de endeudamiento externo que van creciendo y que irán comprometiendo cada vez más barriles de nuestra producción diaria. El gobierno nacional ha afirmado que ya se han pagado la mitad de los más de 40.000 millones de US$ adquirido de deuda con los chinos. En todo caso hay que tomar en cuenta que este incremento supone que el Estado tiene que empeñarse en extraer más petróleo para seguir cumpliendo con las metas expansivas del desarrollismo extractivista.
Seguimos llamando la atención de los efectos de la llamada “enfermedad holandesa”, esta inundación de divisas que tiende a relajar los sectores productivos de una economía a favor de los sectores beneficiados del boom como son los sectores primarios. Precisamente esta riqueza inorgánica (respecto al país que capta la renta) produce que, como consecuencia, se expandan las metas desarrollistas de los Estados, y como en el caso de Venezuela, se necesite que, cuando ocurre un estancamiento como el de 2008-2009, el país deba recurrir al endeudamiento externo para cubrir los déficits.

H25: ¿Nos explicas ese triángulo extractivista conformado por el Plan Patria, Fondos chinos y Faja petrolera?

ETM: El núcleo de este asunto reside en la meta histórica del petro-Estado venezolano de ir al tan ansiado “desarrollo” y convertirnos en la “Gran Venezuela”.
En la Revolución Bolivariana ha rondado lo que he llamado “el fantasma de la Gran Venezuela”. La manera para ser ahora una potencia energética mundial es por medio de la duplicación de nuestra cuota extractiva de 3 a 6 millones de barriles diarios a partir de la Faja Petrolífera del Orinoco, añadiéndole ahora la surreal meta de captar también una renta minera por medio de la explotación de la faja minera de Guayana, al sur del río Orinoco.
Esta meta de aumentar la extracción petrolera está tanto en los planes del gobierno nacional (el Plan de la Patria 2013-2019), como en los de la oposición (Lineamientos de la MUD 2013-2019). Dado que la declarada meta de salir del modelo rentista difícilmente se logre profundizando el propio modelo rentista, es evidente que uno de los principales factores que determinan este plan de crecimiento extractivo son las necesidades de recursos del mercado mundial capitalista, y no tanto “el desarrollo” para la población venezolana. Esto es así, porque el problema en realidad para Venezuela no es captar más renta, sino en primera instancia cómo se distribuye la que tenemos.
Ahora bien, los préstamos chinos se dirigen a proyectos de desarrollo que en realidad no se orientan a hacernos más independientes o más productivos, por lo que las posibilidades para cubrir nuestras obligaciones crecientes se dará por la vía de aumentar esa cuota extractiva. El pago de los préstamos se descuenta directamente de la cuota extractiva diaria. Lo que se termina generando es un círculo pernicioso en el cual en nombre del “desarrollo” se sigue consolidando el modelo capitalista rentista, y en su lógica expansiva se apunta a la profundización de sus consecuencias dependientes, la necesidad creciente de liquidez que cubren los préstamos chinos, y por ende, un mayor encadenamiento con los factores exógenos que nos atan a la dependencia. Se respalda entonces este “desarrollo” futuro en la naturaleza “comodificable” que comprende el territorio nacional, y un porcentaje de la renta se destina directamente para pagar los préstamos, lo que en un contexto de crisis a lo interno y de crisis global, no sólo amenaza con la viabilidad económica de la Revolución Bolivariana, sino con la posibilidad de un escenario caótico. El círculo pernicioso entonces es profundamente comprometedor.

H25: Si el crecimiento chino no es infinito, ¿qué les espera a los países que han profundizado su extractivismo?

ETM: Si los indicadores positivos de las economías de la región han dependido en buena medida del auge de las materias primas impulsado por China, una ralentización del gigante asiático o bien la agudización de los factores que desataron la crisis global a partir de 2008, podrían afectar mucho sobre todo a las economías más vulnerables de la región. Venezuela estaría entre estas.
Pensemos en los terribles efectos de un alza de las tasas internacionales de interés o bien una caída de los precios de las materias primas, y las consecuencias no se harían esperar. Habría que pensar entonces en cómo evitar procesos masivos de acumulación por desposesión en Latinoamérica, como ocurrió en décadas pasadas.

H25: ¿Qué alternativas podemos plantear desde América Latina?

ETM: El surgimiento de un período más inclusivo, de menor pobreza y de mayor participación política de los pueblos en la región surgió hace más de una década a partir de una serie de luchas populares, que constituyeron un ¡ya basta!, un parado a las políticas neoliberales. En la medida en la que los gobiernos denominados progresistas empezaron a relajar sus vínculos con los movimientos sociales que los llevaron al poder, en ese mismo sentido, comenzaron procesos de ralentización de las transformaciones populares que se venían llevando.
Es necesario para América Latina que se inicie un nuevo ciclo político en el que los pueblos retomen las banderas de las reivindicaciones más inclusivas y de transformación profunda que se enarbolaron en este período que parece estar llegando a su fin. Es necesario, reiniciar nuevos ciclos de lucha popular. Creo que ahí está la clave para los proyectos políticos nacionales puedan reconsiderar formas de soberanía en la cual los pueblos, sus territorios, tengan capacidad de gestionar sus bienes comunes, y tener incidencia no sólo en las decisiones territoriales sino también impacto en la composición política de los Estados.
Y dicho esto, como condición constitutiva de la configuración de procesos de transformación popular, desde los Estados es fundamental construir mecanismos de desconexión de la globalización, integración alrededor también del comercio de los pueblos, formas de protección doméstica ante las presiones del capital internacional, mecanismos de participación y alianza política y económica con los pueblos, y mecanismos de distribución de la renta que apunten a una verdadera transición post-extractivista.

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