Una verdadera reforma intelectual del país pasa por Marcelo

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Marcelo era un líder carismático con una personalidad que descollaba en un ambiente de politiquería y mediocridad, dice Luis Pozzo, ex dirigente universitario de la CUB. Plantea que una verdadera reforma intelectual del país pasa por recuperar a Marcelo. (Cátedra libre XVI)

Luis Pozzo Iñiguez

Debo agradecer a los organizadores por darme la oportunidad de participar en este foro de homenaje a Marcelo Quiroga. Hasta hace cuatro años, la mayoría de los que caímos en la COB el 17 de julio de 1980 nos reanimamos en lo que es la Federación de Mineros, pero hace cuatro años exactamente ya no va nadie, y han aparecido grupos políticos que hacen homenajes a Marcelo, unos más aquí, otros más allá, porque la personalidad de Marcelo es algo de lo que no se olvida. El 17 de julio va quedando en el recuerdo, pero la memoria de Marcelo persiste. Conocí a Marcelo personalmente desde la política. No he sido amigo de él. Era militante del Partido Comunista de Bolivia (PCB) y dirigente de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB), y al hacer política naturalmente uno conoce a los líderes de los otros partidos.

Particularmente vi el proceso de crecimiento del Partido Socialista en las campañas que hacíamos como PCB, del cual era militante, en tres elecciones seguidas, en el Consejo Central Sur, una zona totalmente minera. El primer año Marcelo tenía un grupo pequeño en la mina Siete Suyos. El segundo año ya tenía militancia en todas las minas del Consejo Central Sur. En las últimas elecciones él gana en todo el distrito minero. Este era un fenómeno político que se vivía en ese tránsito de la dictadura a la democracia. El Partido Comunista luchaba por el socialismo con un modelo de estado de dictadura del proletariado y excesivamente ponía su empeño en organizar a la clase obrera como sujeto central de ese proceso. En cambio Marcelo que también hacia actividad política en las minas, entendía mejor que nosotros el papel de las capas medias de la intelectualidad y el de la clase obrera.

Desde ese punto de vista, retrospectivamente, una de las mejores enseñanzas que dio Marcelo es el de percibir la importancia de la espiritualidad de un político y cuando me refiero a espiritualidad, me refiero a su visión política y a su consecuencia con su manera de pensar y actuar, pero además la capacidad que pueda tener de manera integral. Marcelo era novelista, era artista, era deportista y era un patriota consecuente con la lucha por defender los recursos naturales y buscar una sociedad mejor. Pienso que ningún político boliviano ha concentrado estos diferentes aspectos de la personalidad de un ser humano. Ese es el mejor legado de Marcelo: intelectual, trabajador, investigador, consecuente con sus ideas, valiente en la defensa de su posición política. Estos son rasgos que, particularmente, la juventud debiera recuperar.

En Bolivia muy raros han sido los políticos que han tenido estas características y podríamos convertir estas cualidades de Marcelo, en la base de lo que tendría que ser la formación de la personalidad del hombre boliviano en las escuelas y en las universidades. Naturalmente este es otro mundo y a partir de los años 70 la crisis de la modernidad ha ido resaltando grupos de comunidades diversas. Me acuerdo el año 82, 81, cuando estuve asilado en Suecia. Fui a ver una marcha del 1 de mayo de una sociedad socialista, social demócrata y me sorprendió mucho, porque observé una infinidad de grupos étnicos y cientos de banderas del arco iris. Habían mujeres, gays, lesbianas, indígenas, reclamando sus derechos en una sociedad socialista.

En este momento, recuperar el legado y las características de la personalidad de Marcelo nos haría mucho bien porque tendríamos la valentía, la fuerza para defender nuestra economía en contra de la corrupción que se campea en todo el mundo y podríamos tener mayor rigor científico en la elaboración de nuestras propuestas políticas.

Desde este punto de vista, considero que Marcelo era un líder carismático con una personalidad que descollaba en un ambiente de politiquería y mediocridad. En esa dirección, una verdadera reforma intelectual del país pasa por recuperar a Marcelo. Por eso planteo ser como Marcelo.

Ponencia presentada en la XVI Cátedra Libre Marcelo Quiroga Santa Cruz. Auditorio Salvador Romero de la UMSA. Viernes 17 de julio de 2015.

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